La Música y el Cerebro
Música, Cerebro y Lenguaje
Bibliografía relacionada
Conceptos de Música
Importancia de la Música en los Niños
La Música en nuestra mente
Psicoacústica de la música
Articulos

COMO FUNCIONA EL ENTRENAMIENTO AUDITIVO.

Diferentes estudios demuestran que es posible entrenar a personas de todas las edades para procesar el sonido mas eficientemente y superar o mejorar las habilidades relacionadas con la audición.

Todos en algún momento hemos podido comprobar que escuhar buena música es inspirador y vitalizante y que puede afectar de diferentes maneras nuestro estado emocional, físico y mental. Con el entrenamiento auditivo persisten estos efectos pero se puede influir directamente sobre el sistema auditivo para mejorar su funcionamiento.

El sistema auditivo se estimula con sonido, estos sonidos pueden ser ambientales, música o sonidos linguísticos. Existen funciones auditivas básicas antes de que el sonido pueda ser percibido como sonido ambiental, música o lenguaje. Estas funciones como los reflejos acústicos, la localización, la lateralización, la detección y discriminacion de frecuencia, tiempo e intensidad, así como la integración, separación, ritmo, etc..son muy importantes para la percepción del sonido. La música es particularmente buena para desarrollar estas habilidades y la musica de "The Listening Program" está hecha para entrenar esas funciones así como otras auxiliares del procesameinto auditivo como son la atención, memoria, secuenciación, decodificación, síntesis y análisis.

La plasticidad cerebral es la base del entrenamiento auditivo, aunque quizá intervengan otros mecanismos a nivel de músculos de oído medio y oído interno.

El cerebro humano es altamente plástico. Esto quiere decir que puede ser modelado, (orgnizado o re-organizado) en respuesta a nuestra experiencia o a estímulos específicos.

El reforzamiento o modificación de ciertas vías o circuitos neuronales en respuesta a un uso especícfico se denomina neuroplasticidad. Estos períodos de cambio rápido o plasticidad, ocurren en el cerebro bajo cuatro condiciones básicas:

1.-Plasticidad del desarrollo cuando el cerebro inmaduro empieza por primera vez a procesar información sensorial.

2.- Plasticidad dependiente de actividad: cuando cambios en el organismo como una disminución de agudeza auditiva o visual, alteran el balance de la actividad sensorial que recibe el cerebro.

3.- Plasticidad de aprendizaje o memoria: cuando cambiamos nuestro funcionamiento basados en nueva información sensorial.

4.- Plasticidad inducida por daño se inicia posterior a un daño al cerebro para suplir la función que hacían las nueronas dañadas.

Hasta el momento, se cree que los cuatro tipos de plasticidad comparten los mismos mecanismos fisiológicos como son: aumento de la mielinización (rapidez del viaje del estímulo por la nueurona), y aumento de número y efectividad de sinapsis (conexiones neuronales y cantidad de neurotransmisores). La estimulación sonora puede influir en los 4 tipos de neuroplaticidad.

La plasticidad cerebral persiste en la edad adulta y durante toda la vida, aunque se lleva a cabo con mayor facilidad mientras más joven sea la persona

Los estímulos auditivos tienen la capacidad de inducir neuroplasticidad si tienen las características apropiadas. Estas características básicamente son la complejidad, frecuencia, intensidad y duración del estímulo, lo cual puede ser manipulado para producir la estimulación requerida.

Muchas veces, pequeños avances en el procesamiento auditivo hacen que se mejore la atención y concentración y por consecuencia muchos otros aspectos. El fenómeno denominado en psicologia "Transferencia de aprendizaje" puede explicar como el mejorar ciertas habilidades de escucha a través de la música, puede transferir esas habilidades al lenguaje ya que muchos procesos son compartidos por ambos dominios.

Se ha estudiado mucho sobre la terapia física en la recuperación de la función motora posterior a un accidente cerebral vascular y los cambios que ésta induce en la corteza motora, sin embargo, apenas se están empezando a documentar los efectos de la estimulación acústica sobre el sistema auditivo. Seguramente en un futuro próximo veremos mucho mas avances en este campo.

El programa "The Listening Program" no se queda a nivel del oído, sino que está pensado para entrenar habilidades superiores a nivel cognitivo y de allísus exelentes resultados reportados en miles de niños y adultos. 

Efectos Fisiológicos de la Música
Hoy
sabemos que la música tiene una serie de efectos fisiológicos. La música influye sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones y secreciones estomacales y los niveles hormonales. Los ritmos cardiacos se aceleran o se vuelven más lentos de forma tal que se sincronizan con los ritmos musicales. También se sabe que la música puede alterar los ritmos eléctricos de nuestro cerebro.

Si uno cierra los ojos por un minuto y escucha al mundo en derredor, escucha bocinas, martillos, gotas de lluvia, niños riendo, una orquesta sinfónica, etc. La terapia musical sostiene que lo que uno escucha puede afectar la salud positiva o negativamente. El sonido puede ser un gran sanador.

Los terapistas musicales utilizan el sonido para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas. Los doctores en medicina conocen acerca del poder del sonido. Los investigadores han producido evidencia de la habilidad de la música para disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.

Música para Diversos Males
Varios estudios han demostrado que la música tiene la capacidad de reducir la ansiedad y la sensación de dolor. En un estudio con 38 pacientes que llegaron a una sala de emergencia presentando heridas que requerían de sutura. Se dividió a estos en dos grupos. Uno de los grupos escuchó música mientras era sometido a los procedimientos quirúrgicos. Se encontró que los pacientes de este grupo informaron sentir menos dolor durante la intervención quirúrgica que el grupo que no escuchó música.

Recientemente se ha estado empleando la música como un medio de aliviar la ansiedad de pacientes que han de ser sometidos a algún procedimiento quirúrgico. Se ha encontrado que los pacientes que escuchan música antes, durante y después de su cirugía sienten menos dolor y ansiedad, requieren menos medicamentos y se recuperan con mayor rapidez. La música aparentemente funciona bloqueando los sonidos típicos de una sala de operaciones que provocan ansiedad en los pacientes. En un estudio reciente se encontró que por medio de la música en la sala de operaciones se logró una reducción de un 50% en la cantidad de sedantes requeridos. En otro estudio se estimó que la música es tan efectiva como 2.5 miligramos de Valium.

La música es también utilizada terapeúticamente en los pacientes del mal de Alzheimer. Se ha encontrado que estos pacientes se benefician tanto al escuchar como al hacer música. Los beneficios de la musicoterapia para estos pacientes son varios. Puede mejorar sus estados de ánimo y reducir la necesidad de medicamentos. También puede estimular partes del cerebro ayudando a evitar o retardar el deterioro de las mismas.

En un estudio llevado a cabo en China con 76 pacientes esquizofrénicos se encontró que luego de un mes de de terapia musical los pacientes mostraban menos síntomas. Mejoraron en su capacidad comunicativa y mostraron mayor interés en actividades externas.

La musicoterapia puede ayudar a las personas que padecen de estados depresivos. En un estudio llevado a cabo con 30 ancianos que padecían de este desorden se examinaron los efectos de la terapia musical sobre sus estados anímicos. Se encontró que los pacientes que se sometieron a la terapia que consistía en sesiones semanales llevadas a cabo en su propia casa, obtuvieron mejores puntajes en pruebas estandarizadas de depresión. Por otra parte, estos pacientes también informaron sentir menos tensión nerviosa, un mejor estado de ánimo y una mayor autoestima que los que no recibieron la terapia musical.

La músicoterapia no sólo es útil en caso de enfermedades. Por ejemplo, también se ha usado como parte de la preparación de las embarazadas. En estos casos produce una actitud mental positiva, ayudando a la relajación; requiriéndose así menos medicamentos.

Dos Explicaciones
Hay dos interpretaciones alternas de la terapia musical. Ambas pueden ser correctas. La primera sostiene que la música tiene algún efecto positivo sobre nuestro sistema nervioso. Esta interpretación se origina en un estudio en la Universidad de California, que demostró que los niños que se exponen a la música de Mozart antes de una prueba de inteligencia demuestran un mejoramiento en la puntuación al ser comparados con un grupo control. Los investigadores concluyeron que la música de Mozart, que es básicamente una serie de variaciones complejos y brillantes sobre temas sencillos, activa unas vías neurológicas que resultan en un mejoramiento en la capacidad intelectual demostrada en una prueba. Aunque este efecto es pasajero algunos investigadores lo interpretan en el sentido de que cierto tipo de música logra unos cambios favorables en el cerebro de las personas que la escuchan. Hay investigadores que sospechan que la música, cuando se introduce a edades sumamente tempranas, puede tener efectos favorables permanentes sobre el sistema nervioso.

La otra posibilidad es que la música actúe meramente como una distracción. Se sabe que la distracción puede tener efectos favorables sobre la percepción del dolor. El dolor se agrava mientras más pensamos en el mismo, por lo que cualquier cosa que desvíe nuestra atención puede hacer que nuestra sensación de dolor disminuya. Ciertamente la música puede actuar distrayéndonos y apartando nuestra atención de eventos desagradables. Sin embargo, según muchos estudiosos del tema esto no es todo. Aparentemente también tiene la capacidad de evocar sentimientos y estados de ánimo que pueden ser de gran ayuda para controlar no sólo el dolor sino el temor y la ansiedad que le acompañan y que exacerban la percepción del mismo. Esta noción parece simplista. La idea de que las terapias de distracción tienen un efecto en aliviar el dolor y que también impedirían el pensamiento acerca de cualquier cosa no es completamente cierta. Muchas personas trabajan y estudian mejor con un trasfondo musical. La música, usada de la forma correcta parecer tener un efecto que no es meramente el efecto del ruido. Probablemente hay una explicación neurológica a los efectos de la música. Puede que no sea un lenguaje universal, pero ciertamente es un modificador universal de los estado de ánimo. Desde el momento en que la civilización desarrolló alguna forma de idioma musical la ha utilizado como un método para tranquilizar. El uso de sonidos suavizantes parece ser tan necesario a nuestro organismo como cualquier vitamina. De este modo, la música se ha convertido no solamente en fuente de placer sino también en fuente inagotable de salud y bienestar.

Artículo obtendio de, www.saludparati.com


           

 

Que se puede lograr con The Listening Program:

Es común que muchos de nosotros , tanto niños como adultos, no estemos escuchando a nuestra máxima capacidad. Es por esto que muchas personas presentan sin darse cuenta dificultades de escucha y comunicación. Estas dificultades esencialmente se deben a problemas para procesar el sonido y pueden afectar negativamente muchos aspectos de nuestra vida, incluyendo la habilidad para comunicarnos y aprender cosas nuevas, la capacidad de concentrarnos y comportarnos; el estado de ánimo, la relajacion y la función cerebral.

Si mejoramos o incrementamos nuestra capacidad para procesar el sonido a traves de estimulación auditiva, podemos obtener importantes beneficios.

Al escuchar los sonidos estratégicamente combinados del programa, se estimulan millones de neuronas en la vía auditiva y áreas de asociación de la corteza cerebral. Esta estimulación vigoriza los circuitos neuronales para darle sentido a lo que se está escuchando. Se desarrolla un apetito por el sonido y se despierta el deseo de escuchar. A esto se le denomina escucha activa, que significa estar completamente conciente de lo que se oye, pasando de la audición pasiva a un estado de atención auditiva.

Al mejorar la escucha activa, también mejora el lenguaje y las habilidades de comunicación, el tiempo de atención y concentración. Se ha demostrado progreso paulatino en lectura, escritura, control motor, habla, autoestima y motivación. La percepción del sonido se convierte en la puerta de entrada para lograr cambios en muchos aspectos de la vida.

           

Los niños con trastornos del lenguaje pueden beneficiarse a través de escuchar música.

Por Leon Flores www.sonidoterapia.com.mx

Desde hace décadas, se ha hecho evidente que muchos niños con trastornos del lenguaje que no avanzan o que su avance es lento con las terapias convencionales, muestran cambios favorables y avances significativos a través de terapias basadas en estimulación auditiva con música. Estas intervenciones basadas en música, generalmente no suplen a la terapia convencional, sino que la complementan para lograr avances más rápidos y sólidos.

La estimulación auditiva basada en música, ha sido un tema controversial hasta la fecha y algunos profesionales en el área del lenguaje, se sienten incómodos al recomendar este tipo de terapias, porque no tienen bases teóricas en que sustentar su indicación. Por otro lado la música generalmente ha sido vista desde su lado artístico o de entretenimiento y como tal, alejada de la ciencia y carente de la importancia de cosas tan “serias” como el lenguaje. Sin embargo la evidencia de los efectos de la música sobre el lenguaje es cada vez mayor, de tal forma que ha llamado la atención de los investigadores, quienes por fin han volteado a ver el lado terapéutico y científico de la música.

En este artículo trataré de explicar con palabras de uso común en México, como puede ser posible que la música ayude a mejorar muchos trastornos del lenguaje. Empezaré diciendo, que en el desarrollo del lenguaje intervienen aspectos mentales propios de cada persona, aspectos sociales o de interrelación con otras personas y aspectos afectivos o de contacto y calidad de esas interrelaciones.

En el aspecto mental podemos decir, que tanto la música como el lenguaje, utilizan la misma vía de entrada al cerebro. Esta vía es la auditiva. La audición es muy importante para el desarrollo del lenguaje e involucra un sistema muy extenso y complejo en el cerebro.

Al oír la palabra "audición", muchas veces pensamos solo en el oído, que es el órgano que convierte el sonido en energía eléctrica para que ésta pueda ser conducida hasta el cerebro, sin embargo, es precisamente en estas vías de conducción donde se realiza gran parte del procesamiento auditivo. El procesamiento auditivo normal, es básico para que el sonido llegue en forma óptima al cerebro y éste lo pueda detectar, diferenciar e identificar, logrando que pueda ser entendido finalmente como música, lenguaje o sonidos ambientales y utilizado apropiadamente.

Si queremos desarrollar estas vías auditivas al máximo, no podemos simplemente estimularlas con los sonidos del lenguaje, sino que tenemos que usar una gran variedad de estímulos, dentro de los cuales está la música que por sus características es muy importante.

Entonces sabemos, que a la conducción del sonido desde el oído hasta el cerebro y cómo éste maneja e interpreta el sonido que le llega, se le llama procesamiento auditivo central. El procesamiento auditivo central, se refiere al manejo del sonido antes de que éste sea utilizado como música o lenguaje. Este manejo del sonido incluye utilizar la información de tonos, de volumen y del tiempo o espacios entre los sonidos. También incluye el manejo apropiado del sonido que llega desde los dos oídos, así como la información entre los 2 lados del cerebro y la secuencia en que aparecen los sonidos, todo esto independiente de de que el sonido sea musical o lingüístico. Todos estos aspectos del sonido o del procesamiento auditivo pueden ser desarrollados mas fácilmente utilizando una gran variedad de estímulos incluyendo la música que por sus aspectos de tono, silencios y cambios de volumen es particularmente efectiva para desarrollar aspectos de procesamiento auditivo que impactan en algunas áreas básicas del desarrollo del lenguaje, como son las habilidades de escucha.

Entender la música, como entender el lenguaje, requiere de procesos mentales y uso de inteligencia. Ambas actividades dependen de la audición pero involucran también aspectos como la atención la memoria y la secuenciación, que pueden ser desarrollados por ambas actividades. De esta manera podemos "oír" como el sonido de las notas sus secuencias y sus tiempos entrenan o desarrollan las habilidades compartidas tanto por la música como por el lenguaje.

A través de lo que se conoce como transferencia de aprendizaje las habilidades adquiridas al escuchar música pudieran transferirse y ser utilizadas en el lenguaje.

Por otra parte la música como otras artes y como las matemáticas u otras materias académicas amplían nuestros procesos mentales y esto se refleja en todas nuestras actividades.

Muchas veces se ha dicho que el lenguaje reside en el hemisferio izquierdo y la música en el derecho y que por lo tanto son actividades independientes, pero este concepto ignora el procesamiento auditivo y las más recientes investigaciones que ha mostrado que tanto la música como el lenguaje requieren de la interacción eficiente entre ambos lados del cerebro. El análisis y la síntesis de los sonidos requieren de un alto grado de comunicación ente ambos hemisferios.

Tenemos que considerar que, para que la música pueda influir de forma efectiva en todas estas actividades de procesamiento auditivo, tiene que ser diseñada y aplicada para lograr este fin y esto es lo que se busca en los programas terapéuticos basados en música.

El segundo aspecto importante en el desarrollo de lenguaje es el social. Independientemente del aspecto intelectual, los niños con mayor contacto social desarrollan mejor su lenguaje. Entender, apreciar y o disfrutar la música, son factores importantes en el desarrollo e interacción social.

Desde el punto de vista afectivo la música juega un papel primordial. Lenguaje y desarrollo afectivo están relacionados. Para el niño es muy importante el afecto. Desde edades tempranas cobra gran importancia la calidad de la relación con los demás, pero no solo con el fin de comunicacion y supervivencia sino también de dar y recibir afecto. Es conocido que los niños maltratados o tratados con indiferencia pueden presentar retraso o limitación en su lenguaje. La música es eminentemente afectiva y una persona expuesta a sonidos musicales apropiados se siente contactada y afectada positivamente.

En conclusión, es importante analizar bien todos estos aspectos para poder entender como la música, que es algo tan común y de uso diario como el lenguaje, puede ser utilizada para ayudar a los niños con trastornos de lenguaje e incluirla en los programas integrales dirigidos a mejorar la comunicación.  El tiempo dedicado a mejorar el procesamiento auditivo nunca es tiempo perdido en los niños con trastornos del lenguaje.

Dr. Leon H. Flores A. (Audiólogo/otoneurólogo, Monterrey N.L.) drleonflores@prodigy.net.mx

The Listening Program es un programaque puede ser usado en el Hogar. No es necesario acudir a centros especializados para recibir la terapia. La música especial de TLP esta grabada en CDs convencionales usando alta tecnología de ingeniería acústica. Los CDspueden serescuchados en reproductores de discos compactosdisponibles en el mercado que esten autorizados para su uso por Advanced Brain Tecnologies. Estos reproductores deben de ser de buena calidad para que puedan reproducir fielmente todas las características de los lasonidos del programa. Generalmente el precio de estos reproductores está al rededor de los $ 100 dólares. Los audífonos deben de comprarse por separado ya que los que se incluyen en los reproductores no cuentan con las caraterísticas requieridas parautilizar todas las frecuencias y calidaddel programa. Estos audífonos son externos y pueden ser abiertos o cerrados. Su costo oscila entre los $ 100 dolares.

No se requiere ningún otro equipo para utilizar the listening program. Es recomendable oírlo en un lugar cómodo y relativamente silencioso. las sesiones diarias duran 30 minutos pudiendo dividirlas en 2tiempos de 15 minutos cada uno.

 

¿ Oímos con los Oídos o con el Cerebro ?

En realidad oímos con el cerebro!

Los oídos son órganos periféricos que se encargan de recibir, preparar y enviar la información acústica al cerebro. La información que el oído envía viaja por un nervio que llega al tallo cerebral y de allí sube a través de vías (podríamos compararlas con cables) hasta la corteza cerebral en la parte mas alta del encéfalo, donde se percibe como sonido. Si esa información no llega a la corteza cerebral, no podemos oír.

Si el órgano periférico (oído) esta dañado, no puede enviar información suficiente al cerebro o no envía nada y por lo tanto el cerebro no puede procesar ninguna información. En estos casos hablamos de Hipoacusia (pérdida auditiva) o sordera, la cual tiene efectos devastadores en el desarrollo de la persona si no se trata adecuadamente.

Por otro lado, existe la posibilidad de que el oído funcione perfectamente bien y que envíe información adecuada hacia el cerebro, pero en algún punto de la vía auditiva el órden de ésta información se pierda o se distorsione. También es posible que el sonido llegue bien a la corteza auditiva pero ésta no pueda procesarlo adecuadamente haciendo difícil su percepcion.  Este caso podriamos compararlo con alguien que está oyendo palabras que no entiende o confunde. Aunque el oído reciba y envíe perfectamente bien los sonidos, nuestro cerebro no los puede entender. Algo similar pasa con los trastornos del procesamiento auditivo.

El procesamiento auditivo podríamos definirlo como "lo que el cerebro hace con lo que oímos" (Katz). El cerebro se encarga de utilizar el sonido de tal forma que podamos sacar provecho de él. El cerebro puede localizar de donde viene el sonido, puede discriminar los diferentes tonos, puede reconocer cuando empieza y acaba un sonido diferente de de forma muy rápida, puede complementar lo que se oye de un lado con lo que se oye del otro y puede entender palabras o frases distorcionadas o inmersas en otros ruidos. Todas estas habilidades las puede efectuar nuestro cerebro si funciona bien. Pero si estas habilidades fallan podemos tener dificultad para procesar los sonidos, traduciendose en la práctica en problemas de escucha, atención, aparendizaje y lenguaje.

trastornos del procesamiento auditivo

 

En los niños los trastornos del procesamiento auditivo, pueden estar presentes cuando hay problemas de habla y o lenguaje, hipersensibilidad al sonido, prblemas de atención, dificultad para seguir instrucciones, dificultad para expresarse, mala comprensión de órdenes verbales,  mala comprensión de lectura, problemas de interacción social o autoestimulación auditiva como repetir lo que oyen o emitir constantemente sonidos.  Los niños que tienen antecedentes de infecciones crónicas de oído como la otitis media serosa, tienen mayor riesgo de presentar trastornos del procesamiento auditivo.

En los adultos, los trastornos del procesamiento auditivo pueden manifestarse como dificultad para retener información auditiva, dificultad para mantener la atención, hipersensibilidad al sonido y trastornos de la voz, habla o lenguaje. 

Otros productos como;  Sound Health Series (SHS), Music For Baybies (MFB) y Brain Builder (BB),  complementan la línea  de Advanced Brian Technologies.

SHS y MFB son Cds de Música creada con una intención específica en mente. (música intencionada). SHS está formada por 8 discos de música para; Concentrarse, Motivarse, Aprender, Inspirarse, mejorar la Productividad, aclarar el Pensamiento, Relajarse y Desestresarse.   La música de MFB está creada especialmente para niños desde que nacen o aún antes de nacer, hasta los 3 años de edad y consta de 4 discos para inducir el sueño del bebe, para tranquilizarlo, para que juegue y para que se estimule el buen humor.

Toda la música de estos discos está escogida, arreglada, producida y ejecutada por músicos seleccionados por el director de la orquesta Archangelos Chamber Ensemble,  Richard Lawrence y dirigidos por él mismo, específicamente para Advanced Brain Technologies, usando estudios de grabación muy avanzados y técnicas de ingeniería acústica propias.  Los temas incluyen composiciones de  grandes maestros como, Vivaldi, Mozart, Beethoven, Tchaikovsky etc.y algunas composiciones del mismo Lawrence.  En MFB se incluyen temas clásicos, canciones de cuna, y temas populares.

Esta música pudiera parecer convencional a simple oído, pero detrás de su producción existen muchos detalles que la hacen muy especial y que realmente funcione.  Puede usarse en el hogar, para actividaes de trabajo o tareas escolares, en escuelas, en áreas de trabajo, ya sea con equipos de sonido personales o de sonido ambiental, para crear atmosferas acústicas apropiadas.  A diferencia de "The Listening Program" esta música no esta tratada ni filtrada.  Para conocer más de ésta música pulse en la parte superior SHS o MFB.

Brain Builder (BB) es un software para desarrollar la memoria y el procesamiento secuencial de información tanto visual como auditiva.  Es fácil de usar y está diseñado para entrenar esos procesos y paulatinamente mejorarlos.  El hacer mas eficiente el procesamiento de la información que recibimos nos permite mejorar muchos aspectos de nuestra vida.  Para más información pulse en la parte suprior BB.

Para información de The Listening Program, regrese al menú de la página principal.

Para adquirir cualquiera de estos productos, por favor escriba a audiologiaeducativa@axtel.net o llame sin costo al 01-800-505-7821

¿Puede la música, en realidad,mejorar los procesos mentales?
La controversia del Efecto de Transferencia.


Copyright © 1999 Norman M. Weinberger
and the Regents of the University of California.
All Rights Reserved.

Existe un interés creciente en los efectos de la música sobre la mente. Esto es mejor conocido como el fenómeno de transferencia de los efectos de la música a otros dominios cognitivos. Una sección especial en una importante revista de investigación sobre música, recientemente se ha enfocado en este tema. Se le pidió a varios investigadores presentar sus perspectivas al respecto. Aunque se han documentado muchos efectos de transferencia positivos, no se han logrado acuerdos unánimes. Este diálogo contradictorio más bien representa un lado normal y saludable de la ciencia. El hecho de que ahora este tema se trate seriamente es importante ya que en el pasado se ignoraba.

La revista Psychology of Music es publicada por la Sociedad para la Investigación en Psicología de la Música y Educación Musical. Como tal es la mejor fuente para nuevos hallazgos e ideas en la investigación sobre música. En1998 esta revista publicó una sección llama "Discussion Note" en la cual este tema de los beneficios mentales de la música fue trazado por la profesora Katie Overy de la Universidad de Sheffield, U.K.1 Ella precisó que, aunque actualmente hay gran interés en las ventajas de la música, el tema no es nuevo. Les presento enseguida una de las frases que muestra al principio de su artículo.

“Es un hecho conocido que la educación en música adecuadamente aplicada… tiene ciertamente la propiedad de estimular las facultades mentales de aquellos que toman parte en ella y como resultado mejoran los estándares de aprovechamiento en otros departamentos” -- MacPherson, 19222

Las palabras han cambiado desde los años 20s. "Facultades mentales" puede entenderse mejor como "procesos cognitivos" y "otros departamentos" puede leerse como "áreas académicas no musicales". Sin embargo el significado esta claro.

 

Transferencia del aprendizaje.

En los enfoques contemporáneos, la facilitación o mejoría de una habilidad cognitiva o motora debido al aprendizaje o práctica previa en otra área, se denomina “transferencia del aprendizaje” o simplemente “efectos de transferencia” Este tipo de facilitación de la intercomunicación, se cree que esta basado en similitudes entre procesos que están involucrados en la actividad original y en la recipiente o actividad facilitada. Un ejemplo común de transferencia de habilidades motoras es el hecho de que aprender a andar en bicicleta, facilita el aprendizaje del patinaje u otras actividades que requieran aprender a mantener el equilibrio durante un movimiento hacia adelante.

La transferencia del aprendizaje es un tópico fundamental en las ciencias cognitivas y neurociencias en general. Ha estado presente desde hace tiempo y continúa siendo un punto de interés en la educación tanto de habilidades motoras como cognitivas. Una simple búsqueda del termino "transfer of learning" (transferenia de aprendizaje) en la base de datos “PsycInfo”, de la Asociación Americana de Psicología, dió como resultado, 6919 citas. El efecto de transferencia no se limita a las habilidades motoras sino que es bien conocido en los procesos y habilidades cognitivas.3

 

Algunos puntos de vista del efecto de transferencia de la música

La Dra. Overy en su introducción dió ejemplos de publicaciones sobre efectos de transferencia de la música, pero no abundó al respecto. Citó beneficios de la música en las habilidades de lenguaje y lectura, tareas espaciales y temporales, habilidades verbales y cuantitativas, concentración, atención, memoria y coordinación motora. La Dra. Overy también questiona si esos efectos son específicos a habilidades cognitivas particulares o reflejan la participación de procesos cognitivos generales.

En las respuesta al artículo de la Dra. Overy, algunos temas se enfocaron en posibles mecanismos neurológicos mientras que otros enfatizaron hallazgos comportamentales, sobre los cuales hablaremos aquí. No es mi objetivo resumir cada una de las respuestas sino mas bien resaltar algunos puntos recurrentes. Sugiero a los lectores consultar las respuestas en la revista Psychology of Music4 para apreciar en su totalidad este diálogo particular.

Maria Spychiger de la Universidad de Fribourg, Suiza, hace una pregunta aguda. " …por que nadie ni siquiera pregunta … si las matemáticas mejoran los procesos mentales? O si el lenguaje podría? Probablemente porque estas preguntas son obvias o pueden sonar ridículas; Todo el mundo sabe que la respuesta es ‘sí’."

Continúa con un contundente "sí" para la música. Spychiger es la autora de un estudio que muestra que los niños que tomaron instrucción musical a expensas de tiempo dedicado a instrucción en lenguaje o matemáticas, mostraron mejores resultados en lenguaje y al menos no empeoraron en matemáticas con respecto al los niños que llevaron mas tiempo en esos temas sin aumentar el tiempo de instrucción musical. Spychiger apunta que el efecto de transferencia entre la música y otras materias fue probablemente especifico, como lo son muchos otros efectos de transferencia, porque están basados en similitudes entre las 2 actividades. Por lo tanto en lugar de hablar de “efectos de la música” se necesita determinar qué aspectos de ella son responsables de qué efectos de transferencia. Esta postura sugiere que los efectos de la múscia no pueden ser entendidos a menos que se especifique que componentes de la experiencia musical pueden tener relevancia en aspectos específicos de otras áreas o actividades. Un ejemplo puede ser la facilitación de la música para aprender a leer. Esto se cree que es debido a que se aprende a escuchar cambios en la tonalidad de la música lo cual se supone que es importante para la habilidad de pronunciar palabras nuevas. 5

Otros participantes mostraron la misma necesidad de análisis mas detallado de las bases de los efectos extra-musicales en sus respuestas. Por ejemplo, Alexandra Lamont de la universidad de Cambridge enfatiza el hecho de que la música y la instrucción musical son muy complejas. Hace notar que no todos los estudios muestran efectos de transferencia y que es importante entender cuales son las circunstancias o puntos críticos que logran la transferencia. La Dra. Lamont cree que los efectos de transferencia de la música a la cognición no han sido bien establecidos a la fecha y agrega,”…podemos en una hipótesis decir que la música probablemente pueda y la investigación establecerá mas precisamente los puntos no resueltos sobre qué música… y donde, cuando, como y porque esto puede ocurrir.”

Janet Mills, quien es Inspectora Real de Escuelas en el Reino Unido alaba el curriculum con énfasis en música de Spychiger "...porque questiona lo educativamente incuestionable." Agrega, "prácticamente no tengo duda de que la música bajo ciertas circunstancias puede mejorar la mente …. De lo que en ocasiones estoy menos segura es sobre que es lo que lleva a ésta mejoría...".

Andrew J. Waters, de la Universidad College London, también enfatiza los numerosos componentes de la música, y la importancia de identificar las características relevantes para lograr la transferencia al escuchar o ejecutar música. También resalta que algunos efectos de transferencia pueden ser directamente mediados por la música, mientras que otros pueden ser indirectos como los secundarios a efectos en el estado de ánimo inducido por la música. El Dr. Waters apunta que los efectos a corto plazo de la exposición a la música son mas fáciles de estudiar que los efectos a largo plazo y piensa que los efectos a corto plazo deben queda rsolidamente aclarados “…antes de tener certeza de que el trabajo completo valdrá la pena.” 6

 

Resumen

En resumen podemos decir que existe actualmente un diálogo activo entre educadores de música e investigadores, acerca de el grado en que la música tiene efectos de transferencia positivos hacia varias habilidades y procesos cognitivos. Aunque no existe consenso sobre este punto, parece existir acuerdo en que la investigación futura deberá enfocarse al análisis de varios componentes tanto de la escucha de música como la ejecución de instrumentos para identificar componentes o procesos que puedan tener efecto de transferencia a otros dominios o actividades académicas . Es poco probable que se pueda lograr progreso con demostraciones de éxito o fracaso de transferencia sin esta información y un marco teórico sobre el cual formular y probar hipótesis.

Las expectativas de un entendimiento completo de los efectos de transferencia en estas etapas iniciales de investigación es prematuro. No debemos preocupados por la falta de consenso ya que esto es una parte normal de la actividad científica. Mas bien debemos de estar contentos por que al fin el tema ha cobrado importancia ya que había sido ampliamente ignorado en el pasado. Podemos esperar trabajos y hallazgos excitantes en la búsqueda del entendimiento del papel de la música en los procesos cognitivos y del comportamiento.

-- N. M. Weinberger

1 Overy, K. (1998). Discussion Note: Can music really "improve" the mind? Psychology of Music, 26:97-99.

2 MacPherson, S. (1922). The Music Education of the Child, London: Williams, p. 13.

3A detailed bibliography of cognitive transfer effects is beyond the scope of this article. Here is a representative sample of publications. For transfer effects based on using the same type of reasoning see Reeves, L. and Weisberg, R.W. (1994) The role of content and abstract information in analogical transfer. Psychol. Bull., 115: 381-400. For transfer effects involving spatial learning, see McFarland, R.A. and Kennison, R.F. (1988). Asymmetrical effects of music upon spatial-sequential learning. J. Gen. Psychol., 115: 263-272. For transfer effects related to reading and to different levels of reading ability see Benson, N.J., Lovett, M. W. and Kroeber, C. L. (1997). Training and transfer-of-learning effects in disabled and normal readers: Evidence of specific deficits. J. Exp. Child Psychol. 64:343-366. Transfer effects are sufficiently well-documented to permit their use to validate computer models of cognitive processes, e.g., Robins A., (1996). Transfer in cognition. Connection Science: J. Neural Comput., Artif. Intell. & Cog. Res. 8:185-203.

4 The responses to Overy’s query can be found in Psychology of Music,, 1998, 26, 17-210. I do not provide separate footnotes for the respondents but do identify them in the text.

5 See, e.g., "Music and Cognitive Achievement in Children", MRN, Fall 1994, I(2)

6 Evidence to date suggests that long term effects, e.g., of learning to play a musical instrument, are stronger than short term exposure to music. I trust that Dr. Waters would agree to the importance of studying long-term effects of instrumental music regardless of the strength of short-term passive listening effects.

Autor: Norman M. Weinberger. Derechos de autor © 1999
y miembros del consejo de la Universidad de California. Todos los derechos reservados.

Traducción al español (México) Dr. León H. Flores. (No revisada por el Autor) versión original: www.musica.uci.edu/mrn/v6i2599.html


           

 

MUSICA, CEREBRO Y LENGUAJE.

 

I Concreso Internacional de Neuropsicología en Internet. Diciembre 1999 - Febrero 2000

ABSTRACT.- El procesamiento musical a nivel cortical ha cobrado un renovado interés entre estudiosos e investigadores del cerebro durante las últimas dos décadas. El procesamiento lingüístico, en cambio, cuenta ya con un extenso cuerpo de datos y teorías desde los años 50. Se ha intentado repetidamente relacionar estos dos procesos en tanto modalidades comunicativas que utilizan un mismo canal sensorial (la audición) y acaso por los mismos (o similares) mecanismos y substratos neurales. Así, es frecuente encontrar textos que atribuyen la función musical al hemisferio derecho del mismo modo (y de forma complementaria) que la lingüística es patrimonio del hemisferio izquierdo. Sin embargo, este tipo de afirmaciones no se desprenden del cuerpo de datos que poseemos en el momento actual acerca del procesamiento musical cerebral, dado que los músicos expertos utilizan su hemisferio izquierdo como gestor principal y que los casos de amusia informados tampoco permiten realizar tales generalizaciones.


Introducción

En torno del cerebro se reúnen médicos, neurólogos, químicos, bioquímicos, neuropsicólogos, psicólogos, matemáticos, artistas, filósofos, educadores, antropólogos, biólogos, paleontólogos, primatólogos, lingüistas, psicolingüistas, ingenieros, programadores, informáticos, y un largo etcétera ...
¿Qué observan, en última instancia, todas estas personas?


Sobre la complejidad del cerebro

La extrema complejidad del SNC ha requerido que — al final del segundo milenio — diversas ramas del saber de la más variada naturaleza, confluyan para aumentar y refinar nuestros modelos y nuestra comprensión acerca de la estructura que dirige — a su vez y en definitiva — toda esta búsqueda. Es decir: el propio cerebro humano.
El cerebro es, probablemente, el órgano del que más información se posee, pero también el menos comprendido. Presenta un alto grado de complejidad y otros atributos propios de los sistemas complejos, así como algunas funciones llamadas “emergentes” por las ciencias del procesamiento de la información, como la autoreferencia , la consciencia o el pensamiento, que a duras penas llegamos siquiera a conceptualizar.
El número de neuronas que componen el SNC adulto se cifra entre 15.000 y 100.000 millones. Pero el caso es que su complejidad no depende de su número, sino del número y organización de las conexiones que establecen entre ellas: cada neurona recibe un promedio de varios millares de entradas distintas y se conecta con otras muchas neuronas. La mayoría de las conexiones, además, parecen quedar establecidas con precisión, y con un alto grado de especificidad, durante una fase precoz del desarrollo.
La complejidad del cerebro humano existe a todos sus niveles, desde el más general al más particular, del mayor al menor, de la estructura a la neurona, de la función a su base neurobiológica. Se ha dicho que estamos tratando con la estructura más compleja que se conoce, superando incluso a las formaciones galácticas. El panorama es el mismo visto desde la perspectiva de cualesquiera de las disciplinas citadas más arriba (“abrumador”), y en este sentido también se puede afirmar que el cerebro posee cierta dosis importante de “fractalidad”.
Se mire por donde se mire, se entre por donde se entre, al estudiar el cerebro (o alguno de sus aspectos en profundidad) no es posible eludir el cúmulo de informaciones procedentes de múltiples campos y disciplinas, afines o no. Se conoce en general a este vasto conjunto de saberes con el nombre de NEUROCIENCIAS.
Hace apenas unas décadas, una estrategia de búsqueda que atendiese a tantos datos de tantos campos, se calificaba todavía (y en forma peyorativa) de “eclecticismo”. Hoy, en cambio, se ve claro que es más correcto calificar tal estrategia como una tendencia necesaria en el estudio de la estructura y de la función cerebral, y que desemboca en la “interdisciplinariedad”, concepto profundamente inherente a la epistemología de la ciencia. Ninguna ciencia y ningún arte trabajan aislados. Todos, en cambio, contribuyen en alguna medida a incrementar nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.
Todo punto de vista que supone defender los hallazgos de algunas de las disciplinas (de las teorías, o de los enfoques) sobre el cerebro humano, ignorando las aportaciones de las demás, recuerda la fábula oriental de los ciegos y el elefante: seis sabios indios, siendo ciegos y habiendo oído contar historias fantásticas de un cierto animal [el elefante], acudieron juntos a “observarle”; pero dado que cada uno palpaba una parte diferente del mismo y defendía criterios propios, la historia concluye que todos tenían en parte razón, pero que todos estaban también equivocados. Los investigadores comenzaron, en nuestro caso, hace más de 200 años a buscar a tientas al elefante: por fin, a comienzos del siglo XXI, parece que comienzan a preguntarse unos a otros e, incluso, a intercambiar en ocasiones sus papeles como observadores de la realidad.


Sobre el “objeto” de la música

La música es un fenómeno ciertamente complejo y extremadamente difícil de definir y tan siquiera de describir. Darwin expresó en varias ocasiones su total incomprensión acerca de la función biológica de la música en el ser humano; nunca entendió — en términos evolutivos — qué hacía el ser humano cuando se sentaba a escuchar música. Además, la música acarrea el sempiterno problema del significad la música (sin texto), ¿quiere significar algo?. En caso afirmativo ¿qué es ese algo?. Si no significa nada en concreto, ¿qué objeto puede tener?
En música podemos encontrar variaciones combinadas de prácticamente todos los parámetros acústicos que dan forma a un determinado sonido; es decir, el compositor puede — y de hecho es así como trabaja — utilizar, combinar, modificar, y estructurar, un complejo mosaico auditivo en 3 dimensiones espaciales y una temporal. En música se da lo simultáneo y lo sucesivo, y todo ello “a una voz” o “a varias voces” (hasta un total de cuantos instrumentos participen en el fragmento en cuestión): acordes dentro de conjuntos de acordes, dentro de conjuntos de timbres, insertos todos en marcos armónicos cambiantes y dinámicos, siguiendo reglas y estructuras relacionadas con la propia composición acústica del sonido .
En una determinada obra musical pueden coexistir — y superponerse — variaciones de: intensidad, timbres, ritmos, articulación, melodías, estructuras armónicas, frases, períodos, forma, voz, sonidos percutivos (o indeterminados), etc. etc. Todo ello, primorosamente ordenado y estructurado, y convenientemente organizado gracias a la experta mente del compositor, puede dar lugar a obras tan bellas y críticas — en el sentido de fundamentales — como la Sonata Kreutzer de L. van BEETHOVEN, o como La Consagración de la Primavera, de I. STRAVINSKY.
Ciertamente, para ser algo sin significado concreto, los compositores — y la exigencia social y cultural de los “auditores” — se toman en efecto mucho trabajo y muchas molestias — diríamos, con razón, que demasiadas — para llevar a término una nueva composición. Podemos añadir el hecho de que cada obra sólo “ocurre” (al menos hasta hace unas décadas en que se inventaron los mecanismos de reproducción sonora) cuando se interpreta. Incluso hoy, el público más exigente prefiere sin ninguna duda una representación (o interpretación) en directo a una reproducción de calidad. Además, tal acto involucra la presencia de al menos unos 20 especialistas (profesionales músicos) más la asistencia de al menos otras tantas personas como receptores de la interpretación.
¿Podemos imaginar, p.e., lo que ocuparían todas las obras escritas para piano, colocadas en estanterías, una junto a otra? ¿Y añadir a continuación, p.e., toda la música vocal de todas las épocas? ¿Y la música de cámara? ¿Podríamos añadir ahora las obras sinfónicas? ¿Y la música rock y el jazz “compuesto” o escrito? ¿El folklore de todos los pueblos de la tierra (sólo aquél que está ya transcrito)? ...
¿Nos seguirá pareciendo ahora la música una actividad un tanto “insulsa” en sí misma por cuanto que no expresa un significado preciso o, cuanto menos, concreto? ¿Diríamos acaso que todas las culturas de todos los tiempos tienen una especie de “tic histérico” que les impulsa a hacer música — y, en los casos extremos y crónicos, a escribirla —, puesto que en sí misma no tiene ningún fin práctico o claramente definible? ¿Somos conscientes, siquiera de lejos, de la cantidad de dinero, personas y medios, que se ven envueltos, cada día y cada hora en el mundo, en la actividad musical en uno u otro sentido?
Algo hay, sin duda, en algún(os) rincón(es) de nuestra mente, o de nuestro cerebro, que nos impulsa constantemente a producir o a escuchar música. Y esto, en la mayor parte de los casos, sin saber exactamente por qué, atribuyéndole significados en todo distintos según personas, momentos y situaciones, y sin poder localizar los impulsos básicos que nos mueven a éllo.


Música y Lenguaje

La complejidad de la adquisición del lenguaje escapa a menudo a nuestra atención, en tanto que se trata de una habilidad cotidiana desde nuestros primeros días de vida. La habilidad musical, en cambio, mucho menos frecuente entre la población, nos parece de algún modo, una hazaña o logro por parte de quien la posee.
El
lenguaje es el principal instrumento para la transmisión de conocimientos. El hecho de que tenga su sede en el hemisferio izquierdo (HI) en casi todas las personas diestras, y en 2/3 de las zurdas, constituye una prueba casi incontrovertible de procesos subyacentes de origen genético. Además, el procesamiento de esta modalidad comunicativa prácticamente exclusiva de la especie humana , involucra determinadas áreas o territorios corticales y siempre los mismos (hasta donde sabemos) en todas las personas, hablen el idioma que hablen.
Los modelos más recientes propuestos en torno al problema del procesamiento cortical del lenguaje datan de finales de la década de los 80 y primeros años de los 90 (MOLFESE, MOLFESE, & PARSONS, 1983; MESULAM, 1990; DAMASIO & DAMASIO, 1992; MAZOYER et al., 1993). Evidentemente, no basta con explicar algunos problemas generales, sino que es preciso formular un modelo (aún inexistente) que dé cuenta de la fenomenología de los trastornos del lenguaje, de su rápida adquisición a edades tradicionalmente consideradas demasiado tempranas (p.e. aprendemos “demasiado deprisa” como para ignorar la existencia de mecanismos especializados que procesen estímulos específicos como los sonidos del habla) , que explique el aprendizaje de varias lenguas sin dificultad a edades tempranas y con mucha dificultad a otras edades, etc. etc.
Actualmente se ha abandonado el concepto simplista de “dos centros conectados”, uno involucrado en la producción (Broca) y otro en la comprensión (Wernicke), por el de formulaciones más modernas que consideran la circuitería lingüística en forma de “redes neurales distribuidas”. Gracias en un primer momento a los trabajos de Penfield, Ojemann, y Mateer (PENFIELD & PEROT, 1963; MATEER, 1983; MATEER & CAMERON, 1989; OJEMANN & WHITHAKER, 1978; OJEMANN & MATEER, 1979), se demostró que existían puntos en cada una de estas dos áreas que producían efectos lingüísticos que tradicionalmente estaban adscritos a otras.
Además de que estos nuevos modelos han establecido también la existencia de otras áreas corticales (como el área motora suplementaria) y de estructuras subcorticales (p.e., núcleo pulvinar del tálamo) implicadas en el procesamiento del lenguaje, sabemos hoy en día que las áreas auditivas (y en general todas las sensoriales primarias y bastantes de las secundarias) están “sub-especializadas”, es decir, dentro de cada modalidad sensorial existen sub-áreas dedicadas a diferentes funciones u operaciones.
El lenguaje nos permite preguntar, aprender, escribir, comunicarnos, en definitiva: “interpretar el mundo”, y además hacer estas interpretaciones contrastables (o “falsables”) con las interpretaciones de los demás.
En el caso de la música, se hallan ausentes muchas de estas consideraciones y los datos permanecen extremadamente no-organizados. Si bien la última década del siglo que dejamos ha visto un renovado interés en tópicos relacionados con el procesamiento cerebral del fenómeno musical, no se han identificado — en el hemisferio derecho (HD) — áreas o sectores “musicales” diferenciados de las áreas auditivas secundarias (p.e., partes del área de Wernicke en el HI), del mismo modo que existen áreas dedicadas invariablemente al procesamiento lingüístico .
Estudios llevados a cabo por investigadores del Beth Israel Hospital de Boston, en cambio, han demostrado con técnicas de neuroimagen la existencia de asimetrías estructurales en el cerebro de algunos músicos: concretamente, de áreas de Wernicke mucho mayores en músicos que poseen oído absoluto (SCHLAUGH et al., 1995, 1996), una rara habilidad que supone una representación neural estable del tono (o frecuencia), y que permite a quien la posee identificar la altura absoluta de dicho sonido sin escuchar ningún otro de referencia.
Es decir, la evidencia apunta de nuevo (como en el caso del lenguaje) al HI en músicos expertos, lo cual había sido ya postulado por numerosos estudios de psicología experimental (llevados a cabo fundamentalmente durante las dos últimas décadas), en los que la predominancia para los estímulos musicales parecía “migrar” del HD en sujetos no-musicales (que perciben parámetros globales) al HI en el caso de individuos con formación musical (capaces de analizar y operar mentalmente con material musical) .


El papel de los hemisferios cerebrales en música

Los problemas, por supuesto, no acaban aquí.
Consideremos algunos en el nivel más “asequible”, el de la macroestructura. Estamos diseñados de forma tan curiosa que somos simétricos (o casi; en cualquier caso, estamos formados en efecto por dos mitades). También el cerebro se ve afectado por esta ley casi universal de simetría para los seres vivos (y para algunos cristales).
Lo curioso es que la mitad izquierda del cerebro controla y recibe información de la mitad derecha del cuerpo y viceversa. Es decir, las respectivas mitades de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro están “cruzadas”. Esta es otra ley general que se aplica a todas las criaturas con sistema nervios se trata de los famosos “hemisferios cerebrales”. En realidad son casi como dos cerebros independientes, aunque de hecho siempre funcionan en forma coordinada.
En música se dan procesos muy curiosos, que envuelven primariamente uno u otro hemisferio, o los dos a la vez. Ésto puede ocurrir en muchas combinaciones posibles y en forma simultánea. La complejidad del procesamiento que lleva a cabo un músico entrenado constituye un engranaje de procesos que permanece aún extremadamente confuso. Existe además una gran variedad de habilidades auditivas dentro de la población musical, así como de complejidad en las tareas que llevan a cabo los diferentes individuos envueltos en el fenómeno musical: intérprete con todas sus variedades, oyente, compositor, teórico, ...
Otros problemas añadidos podrían ser causa del fracaso en hallar tales áreas, p.e., la escasez de estudios rigurosos en músicos que han sufrido daño cerebral, el fracaso en detectar tales casos (el paciente puede perder habilidades musicales que pasan desapercibidas salvo que afecten a su vida profesional), o el llamado “problema de la evaluación premórbida” (conocer el grado de competencia en cada una de las múltiples habilidades auditivo-analíticas que poseía el paciente antes del accidente). Por último, con toda probabilidad muchas personas diagnosticadas de afasia hayan perdido acaso también algún tipo de habilidad musical (aún básica como en las personas no-musicales), pues no pocas veces en la literatura se dan casos de afasias y amusias combinadas, pero incluso en nuestros días pocas veces son sometidos a controles de este tipo.

En las personas sin conocimientos de música, su HD es predominante en la percepción de material musical (básicamente melodías). En cambio en los músicos (que perciben tanto global como analíticamente y en todos los niveles de la estructura musical), lo es el HI. Para el ritmo, en cambio, parece ser este último el gestor principal (e.g. MAVLOV, 1980, CLYNES & WALKER, 1982).
Según qué tareas, la lateralización puede variar. Según el modo de presentación de los estímulos, también. Y, por supuesto, también según los sujetos. En los casos de los trastornos de la función musical (amusias) se da también una variada y curiosa fenomenología. En Música (como en Matemáticas ), es probable que estén involucradas extensas áreas corticales, o amplias redes distribuidas por todo el cerebro, y que no sea en absoluto tan sencillo localizar funciones y procesos como se han localizado en el caso del lenguaje.

Consideremos ahora el circuito auditivo general, modalidad sensorial común a ambos procesos comunicativos — música y lenguaje — (defínanse éstos en términos de la disciplina que se prefiera).
Cada cóclea se proyecta principalmente a su hemisferio contralateral, si bien una pequeña fracción de fibras ascienden de forma ipsilateral. De modo que las áreas auditivas primarias y secundarias (áreas 41 y 42 de Brodmann) están presentes por igual en ambos hemisferios, aunque cada una recibe la información de la cóclea del lado opuest el cuerpo calloso se encarga entonces de conectar ambos hemisferios y el cerebro integra ambas señales, proporcionándonos la experiencia auditiva.
La cuestión en este punto consiste en que en el córtex del HI se localizan varias áreas que no están presentes en el HD (o al menos no poseen las mismas funciones), áreas directa y específicamente implicadas en algunos aspectos del lenguaje; concretamente: en la comprensión (área de Wernicke o área 22 de Brodmann; sita en el lóbulo temporal superior y en el llamado córtex insular) y en la producción (área de Broca o áreas 44 y 45 de Brodmann; sita en la parte inferior del lóbulo frontal). Las lesiones de estas mismas áreas en el HD no producen los déficits de lenguaje que se observan en el HI; dichas áreas no poseen, pues, la misma competencia lingüística, y decimos que la función del lenguaje está “lateralizada” al HI y que se localiza en las áreas citadas y en los circuitos que las subtienden.
En cambio, una competencia exclusiva del HD parece ser la entonación tanto del lenguaje hablado (prosodia ) como del canto (diseño melódico). En sujetos a los que se inhibe uno de los hemisferios con amilobarbital sódico (test de Wada) con objeto de observar el funcionamiento aislado de cada uno de ellos, se dan fenómenos ciertamente curiosos. Por ejemplo, con el HI inhibido los sujetos no pueden expresarse verbalmente, pero pueden en cambio cantar canciones con letras; con el HD inhibido, suele ocurrir lo contrario (p.e. BOGEN & GORDON, 1971). En los pacientes afásicos se dan fenómenos similares: las lesiones del HD producen un habla monótona, sin inflexiones, conocida como “tipo robot”, pero sin otros déficits de lenguaje; las lesiones del HI dañan severamente el lenguaje, pero muchos pacientes siguen pudiendo cantar melodías incluso con letras.
En pacientes a los que se les ha seccionado el cuerpo calloso para el control de la epilepsia, sus hemisferios “aislados” se comportan en efecto como dos cerebros independientes, sólo que el izquierdo sabe hablar y el derecho no (ver, p.e. SPERRY, 1976).


Epílogo

Así pues, en la mayoría de las personas el HI controla casi todos los aspectos del lenguaje; y gran parte de los musicales (tanto perceptivos como de producción) en los músicos diestros. El HD controla los aspectos de la entonación en el canto y los de la prosodia del lenguaje; y en personas sin conocimientos musicales controla también la percepción global de material musical (contornos melódicos).
No obstante, se pueden hallar casos en la literatura que constituyan alguna excepción a estas reglas, si bien las causas pueden ser diversas — desde una organización cerebral diferente (o cruzada), a déficits o patologías no localizados (p.e., ausencia de examen post-mortem), hasta la falta de un marco explicativo suficiente para interpretar los datos, o incluso una evaluación del paciente incompleta o inexistente. Existen casos de pacientes adultos en los que el HD ha re-aprendido las funciones lingüísticas perdidas después de la extirpación del HI. Igualmente, en edades muy tempranas en las que la plasticidad es considerablemente mayor, el HD ha asumido en ocasiones el control del lenguaje.
Resulta cuanto menos sorprendente que una serie de impulsos (primero mecánicos, más tarde eléctricos, y, al fin, bioquímicos y moleculares (glucosa, oxígeno, ATP) se traduzcan, si están correctamente “tratados”, en pensamientos e ideas, y en toda una fenomenología de estados mentales asociados con la conducta musical, que la psicología conductista (y en parte también la cognitivista) han tardado en reconocer: estados conocidos en todas las épocas y en todas las culturas, que no reflejan en última instancia sino estados también diversos de la Función Cerebral.
Siguen
en pie cuestiones vitales para la comprensión de la mente humana, como p.e. el mecanismo del aprendizaje, aquél mediante el cual una información nueva se incorpora a una red de información pre-existente, siendo a su vez capaz de modificar a ésta última si su contenido semántico así lo requiere. Dicho de otro modo, ¿cómo pasan los recuerdos nuevos y recientes de la memoria de corto-plazo a un formato mucho más duradero — la memoria de largo-plazo — para con ello conseguir nuevos aprendizajes útiles y disponibles para eventuales nuevos problemas o situaciones a resolver?
Nos hallamos todavía — a las puertas del 2000 — en efecto lejos de encontrar o aislar el tan buscado engrama, el “esquema conceptual” o la “red de conceptos” (NOBAK & GOWIN), la “asamblea celular” (CALVIN), o el famoso “circuito” de los neurólogos. Es decir, de aquella configuración neuronal que nos permite rememorar una y otra vez y a voluntad, la misma cara, la misma melodía, los mismos sentimientos, las mismas palabras que oímos o que pronunciamos en cierta ocasión.
Existen ya infinidad de circuitos cartografiados (circuitos del tipo “origen-tipo de información-destino”) incluso en muchas especies, pero seguimos a oscuras respecto de a qué puede equivaler (en términos de actividad cerebral o de circuitos neuronales) p.e., el sabor a fresas, el tono de un atardercer, la idea de libertad, el estribillo de New York, New York, o siquiera el concepto “manzana”, por no mencionar el de “sinfonía”.

Bibliografia: Pulse bibliografia en la parte superior de la pagina.

I Concreso Internacional de Neuropsicología en Internet. Diciembre 1999 - Febrero 2000

http://www.uninet.edu/union99

 

1 Meyer, L. B. (1956), Emotion and meaning in Music, University of Chicago Press.
2 Cook, D. (1959), The language of Music, Oxford University Press.
3 Martin S. (1978), Le langage Musical, Klincksieck.
4 Lerdhal, F. and Jackendorff, R. (1983), A Generative Theory of Tonal Music, MIT Press.
5 Marin, O.S.M. (1982), en The Psychology of Music (Deutsch, D., ed.), pp. 453—477, Academic Press.
6 Bouillaud, J. B. (1865), Arch. Médic. Gén. 1, 575—589
7 Clynes, M. (1982), Music, Mind and Brain: The Neuropsychology of Music, Plenum.
8 Critchley, M. and Henson, R. A., eds. (1977), Music and the Brain: Studies in the neurology of Music, Heinemann.
9 Wallin, N.L. (1991), Biomusicology, Pendragon Press.
10 Proust, A. (1866), Arch Médic. Gén. 1, 303—318.
11 Basso, A. and Capitani, E. (1985), J. Neurol. Neurosourg. Psychiatr. 48, 407—412.
12 McFarland, H. R. and Fortin, D. (1982), Arch Neurol. 39, 725—727.
13 Benton, A. R. (1977), in Music and the Brain: Studies in the Neurology of Music (Critchley, M. and Henson, R. A., eds.), pp. 378—397, Heinemann.
14 Brust, J. C. M. (1980), Brain 103, 367—392.
15 Gordon, H. in Blackwell Dictionary of Neuropsychology (Beaumont, J. G. and Sergent, J., eds.), Basil Blackwell (in press).
16 Sergent, J. in Music and the Brain (Shindler, A. ed.), The Art Institute (in press).
17 Sloboda, J.A. (1985), The Musical Mind, Oxford University Press.
18 Shaffer, L.H. (1981), Cognitive Psychol. 13, 326-376.
19 Sergent, J., Zuck, E., Terriah, S. and MacDonald, B. (1992), Science 257, 106-109.
20 Judd, T., Gardner, H. and Geschwind, N. (1983), Brain 106, 435-457.
21 Goodale, M.A. and Milner, A.D. (1992), Trends Neurosci. 15, 20-25.
22 Luria, A.R., Tsvetkova, , L.S. and Futer, D.S. (1965), J. Neurol. Sci. 2, 288-292.
23 Signoret, J. L. Van Eeckhout, P., Poncet, M. and Castaigne, P. (1987), Rev. Neurol. 143, 172—181.
24 Henson, R. A. (1988), Br. Med. J. 296, 1585—1588.
25 Carp, L. (1977), Am. J. Surg. Pathol. 3, 473—478.
26 Rosenthal, M. (1987), Monde Mus. 103, 114—118.
27 Saudinos, D. (1992), Manuel Rosenthal, une Vie, Mercure de France.
28 Ravel, M. (1989), Lettres, Écrits et Entretiens, Flammarion
29 Marnat, M. (1986), Maurice Ravel, Fayard.
30 Cytowic, R. E. (1976), Bull. Los Angeles Neurol. Soc. 41,109—114
31 Alajouanine, T. (1948), Brain 71, 229—241.
32 Nichols, R. (1988), Ravel Remembered, Norton
33 Roland-Manuel A. (1948), Ravel, Gallimard.
34 Mesulam, M-M. (1982), Ann. Neurol. 11, 592—598.
35 Sloboda, J. A. (1986), Psychol. Bel. 26, 99—119.
36 McAdams, S. (1987), Contemp. Music Rev. 2, 1—61.
37 Todd, P.M. and Loy, D. G. (1991), Music and Connectionism, MIT Press.
38 Tramo, M. J., Bharucha, J. J. and Musiek, F. E. (1990), J. Cognitive Nuerosci. 1, 195—212.
39 Beatty, W. W. et. al. (1988), Int. J. Clin. Neuropsychol. 10, 158—164.
40 Miler, L. K. (1989), Musical Savants: Exceptional Skills and Mental Retardation, Erlbaum.
41 Henson, R. A. (1977), Br. Med. J. 1, 1121—1125.

  • BENTON, A.L. (1977), The Amusias, en Music and the Brain: Studies in the Neurology of Music, M. Critchley & R.A. Henson eds., London, Heinemann Medical Books, 378-397.
  • BEVER, T.G. & CHIARELLO, R.J. (1974), Cerebral Dominance in Musicians and Nonmusicians, Science, 185, 137-139.
  • BOGEN, J.E. & GORDON, H.W. (1971), Musical Tests for Functional Lateralization with Intracarotid Amobarbital, Nature (London), 230, 524-525.
  • CALVIN, W.H. (1996), How Brains Think. Evolving Intelligence, Then and Now, New York, Basic Books.
  • CLYNES, M. & WALKER, J. (1982), Neurobiologic Functions of Rhythm, Time and Pulse in Music, Cap 10 de Music, Mind and Brain. The Neuropsychology of Music, Manfred Clynes ed. New York, Plenum Press, 171-216, 1982, 1ª ed.
  • DAMÁSIO A.R. & DAMÁSIO, H. (1977), Musical Faculty and Cerebral Dominance, in Music and the Brain: Studies in the Neurolo